Qué viajecito el que hice a México, fue agotador,pero genial, sentí que el cerebro se me estaba secando y estos mexicanos, todos muy amorosos, me sacaron el ultra jugo, llegué agotadísima del viaje, debo reconocer que el vuelo estuvo sin problemas, apenas puse mi pie en  el aeropuerto me fueron a buscar , me sentí como niña chica que la azafata tiene que dejar en manos de algún adulto, bueno, la cuestión es que me hicieron todo el papeleo, y me tenían la maleta lista cuando salí, estaba un señor, Don Miguel, bien chaparrito, esperándome me llevó al auto y nos fuimos a la Universidad, pues allá mismo me alojaría, dormí un par de horas y las 9:00 ya estaba al frente de un montón de personas interesadas en escuchar mi visión de la literatura latinoamericana y cómo es que Chile ha aportado a este maravilloso mundo del arte, debo reconocer que al inicio estaba muy nerviosa, pero apenas empecé a hablar me fui relajando y sencillamente hice lo mio. Después me hicieron una serie de preguntas, me dejaron mensajes y dijeron que les había gustado mucho mi conferencia. Listo, un ítem menos, a las 11:00 me fui a un salón de clases a dar una charla a futuros profesores de español, les hablé de las políticas de estado versus la realidad escolar… me di cuenta que en México, también la teoría es muy bonita pero poco práctica en la sala de clases, bueno, la verdad de las cosas es que estuvo muy interesante todo lo hablado (tomaré en cuenta, muchas cosas para la realización de mi proyecto) y me alegró mucho ver la cantidad de jóvenes interesados en la educación. De las 12:00 a las 14:00 estuve en reuniones con mis jefecitos, llegamos a varios acuerdos bien interesantes y que me motivan mucho, incluso, insisten en mi permanencia acá, pero esas son palabras mayores, por ahora quiero seguir como estoy, de ahí fuimos a almorzar…mmm, que es rica la comida mexicana, bueno, después de una agradable cháchara, nos pusimos de nuevo a trabajar, me llevaron a la editorial de la universidad y me mostraron los formatos de los nuevos textos donde integrarían mis trabajos… eso fue muy emocionante (que no hubiese dado por estar con alguien importante para mi y poder compartir estas emociones y mostrar los bosquejos y todo lo que me fue sucediendo…en fin, es mi elección), después seguí con mis charlas y enseñando sobre el hacer en la educación, de hecho les hablé del curso de perfeccionamiento que estoy haciendo y les mostré algunos trabajos de Quijote que hicieron mis alumnos, eso fue muy entretenido, de ahí me llevaon al Zócalo, para que estuviera en misa en la Catedral, eso fue muy impresionante, no tengo palabras para describir lo que mis ojos miraban… eso me hizo pensar en el lugar donde me encontraba, su historia, nosé fue como si los libros se abrieran ante mis ojos y me guiaran con la vivacidad de un pueblo como este… de ahí a cenar, fue interesante la sobremesa , después me fui a dormir… estaba agotada, pero no me podía dormir, sobre todo cuando pensaba que estaba en una universidad que es patrimonio de la humanidad , entre pensamiento y pensamiento, me quedé dormida.

Los días restantes fueron casi calcados, de mucho trabajo intelectual, comida excelente, música entretenida, la universidad es tan inmensa que cada día era como estar en un universo diferente, bueno por algo la llaman ciudad universitaria, si hasta hay locomoción y todo dentro de ella, la verdad de las cosas es que esta estadía me hace repensar las cosas, creo que no sería una mala idea, me gusta esta sensación, me agrada observar cada rincón de esta ciudad cuando me mueven de un lugar a otro, definitivamente es fascinante y me ha gustado mucho (seguramente es por esta idea que tengo de empezar de cero…mmm… sigo en la duda pero siento que cada vez mas cerca de tomar la decisión correcta, total lo que más deseo es lo que menos tengo y la mejor forma es seguir en la distancia)

Si hay algo que me ha gustado de este viaje, es la posibilidad de conocer gente nueva, muy entretenida y que tienen una visión socio política muy interesante, me han dado miles de herramientas para seguir trabajando en lo que me gusta y sentir que vale la pena, sobre todo, luchar por hacer que la humanidad siga al frente…pensando, sintiendo, viviendo, teniendo ideales y utopías por alcanzar. Desde este punto de vista ha valido la pena las pocas horas de sueño, la distancia de mi familia y los seres que amo, también ha sido un maravilloso viaje íntimo, ya que al llegar cada noche a mi pieza, estaba absolumente sola para abrazar en mi memoria cada cosa hecha, vivida, sentida… y he llegado a una conclusión… no me arrepiento de nada de lo que he hecho, no me arrepiento de amarte, no me arrepiento de mi pensar social, no me arrepiento de ser educadora, todo lo contario cada hecho, situación y personas en mi vida son el aliento que necesito y necesitré para seguir construyendo mis sueños.

Este viaje, realmente ha sido tremendo para mi. Sigo siendo feliz de lo realizado hasta este momento.

Notes